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Para cuando no hay tiempo,For when there's no time de dar la vuelta larga.to take the long way round.

El paso a paso, sin rodeos. Se abren y se leen. Ni registro, ni prueba gratis.Step by step, no detours. You open them and read. No sign-up, no free trial.

El blogThe blog

Lo que he aprendido en 21 años,What 21 years taught me,

en artículos cortos.in short articles.

Portrait of Pedro Lira

Pedro Lira

Pedro Lira in his office

Tu agenda ya vale más de lo que crees, y no la estás mirandoYour contacts are already worth more than you think, and you are not looking

Casi todo el mundo que quiere empezar algo cree que su problema es que no conoce a nadie.

Casi nunca es verdad. Abre el teléfono y cuenta los contactos. Vas a ver un número de tres cifras, puede que de cuatro. Ahí dentro hay gente que compra casas, gente que contrata, gente que arregla cosas, gente que necesita que se las arreglen.

El problema no es la cantidad. Es que esa lista no está ordenada por nada útil. Está ordenada por orden alfabético, que es la forma más inútil de ordenar personas.

La prueba de los treinta segundos

Hazte esta pregunta y cronométrate: si ahora mismo alguien te dijera que necesita un electricista de confianza esta semana, ¿cuánto tardas en dar un nombre?

Si tardas más de treinta segundos, no es que no conozcas a ninguno. Es que tu cabeza no tiene forma de buscar por “electricista”. Solo sabe buscar por nombre, y para buscar por nombre hay que acordarse del nombre primero, que es precisamente lo que no pasa.

Lo mismo con todo lo demás. La gente que conoces está guardada como una lista de nombres, y las oportunidades llegan siempre en forma de necesidad. Son dos idiomas distintos, y por eso no se encuentran.

Lo que sí funciona

No hace falta nada sofisticado. Hace falta que la lista se pueda leer por lo que la gente hace o necesita, no por cómo se llama.

Empieza así, con lo que ya tienes:

1. Saca veinte nombres, no doscientos. Los veinte con los que hablarías sin inventar una excusa. Si son treinta, mejor. Si te sales de ahí, estás construyendo una lista de correo, no una red.

2. Al lado de cada uno, escribe una frase. No un cargo: una frase sobre lo que hace o lo que le está pasando. “Está reformando el local”, “acaba de cambiar de trabajo”, “lleva la obra de su suegro”. Lo que se dice en una conversación de verdad.

3. Marca la última vez que hablasteis. Solo el mes. Vas a descubrir dos cosas incómodas: con cuánta gente valiosa no hablas desde hace un año, y a cuánta gente irrelevante le escribes cada semana.

4. Guárdalo donde lo vayas a abrir. Una hoja de cálculo, una libreta, lo que sea. La herramienta más avanzada que no abres nunca vale menos que un cuaderno que sí abres.

La parte que casi nadie hace

Actualizarlo después de las conversaciones, no antes.

Esta es la diferencia entre una lista viva y un archivo muerto. Sales de una comida, alguien te contó que su hermana se está separando y que va a tener que vender el piso. Eso son diez segundos de escribir. Si no los escribes en ese momento, en dos semanas no existe.

La gente que parece tener una memoria prodigiosa para los contactos casi nunca tiene mejor memoria que tú. Tiene la costumbre de anotar.

Sobre lo que apuntas, un momento de sensatez

Vas a estar guardando información de personas reales, muchas veces cosas que te han contado en confianza. Merece dos reglas, y no son burocracia:

  • Apunta hechos útiles, no vida privada. “Busca local en la zona norte” es útil. Los detalles de su divorcio, su salud o sus deudas no te hacen falta para nada y no deberían estar escritos en tu teléfono.
  • Si te lo dijeron en confianza, no viaja. Que esté en tu lista no significa que sea tuyo para contarlo. Antes de mover cualquier cosa hacia un tercero, se pregunta.

En varios países esto no es solo cuestión de decencia, además está regulado. La versión práctica: si no te sentirías cómodo enseñándole a esa persona lo que has escrito sobre ella, bórralo.

Qué cambia cuando lo tienes

Deja de hacer falta la casualidad.

Hoy, cuando alguien te cuenta un problema, o te acuerdas de la persona indicada o no te acuerdas. Es una lotería que juegas con tu memoria de esa semana. Con una lista que se puede leer por necesidades, dejas de depender de eso: miras, y está.

Y hay un efecto secundario que no se ve venir. Cuando ordenas a la gente por lo que hace y lo que necesita, empiezas a oír distinto las conversaciones. Una frase que antes pasaba de largo (“qué lío con la casa de mi madre”) se convierte en algo que registras, porque ahora tienes dónde ponerla.

Ese es el cambio de verdad, y no cuesta dinero. Cuesta veinte nombres y una tarde.

Ver en el blogView on the blog

Qué contestar cuando alguien te cuenta un problema que no sabes resolverWhat to say when someone brings you a problem you cannot solve

Llega un mensaje. Alguien que conoces te cuenta que chocó el coche, que le van a embargar algo, que su madre necesita una reforma en casa, que lleva tres meses buscando trabajo.

Lo lees. Piensas “qué mal”. Y no contestas.

No es que no te importe. Es que no sabes qué decir sin quedar mal, y mientras piensas qué decir pasan dos horas, luego un día, y a los tres días contestar ya es más incómodo que no contestar. Así que no contestas nunca.

Esto pasa todas las semanas. Y el coste no es solo social.

Por qué te quedas en blanco

Porque das por hecho que contestar significa resolver. Y como no sabes de seguros, ni de hipotecas, ni de contratar personal, concluyes que no tienes nada que decir.

Es un error de bulto, y es fácil de ver en cuanto le das la vuelta: piensa en la última vez que alguien te ayudó de verdad con algo gordo. ¿Lo resolvió esa persona con sus propias manos, o te puso en contacto con quien sabía?

Casi siempre es lo segundo. Lo que agradeciste no fue la solución. Fue que alguien se hiciera cargo del problema durante cinco minutos.

Las tres frases que hacen el trabajo

No hace falta un discurso. Hace falta tener preparadas tres frases para no tener que improvisarlas con el móvil en la mano.

Primera: acusar recibo, sin adornos.

“Qué faena. ¿Cómo estás tú?”

Suena a poco y es lo más importante de las tres. Rompe el silencio en el momento en que el mensaje todavía está caliente, y pregunta por la persona antes que por el problema. Nadie que acaba de tener un mal día quiere que lo primero que le digas sea una gestión.

Segunda: enterarte de una cosa concreta.

“¿Y ya tienes a alguien que te lo lleve?”

Esta es la pregunta que decide si hay algo que hacer o no. Si la respuesta es sí, ya está: has quedado como alguien que se interesó, que no es poco. Si es no, acabas de encontrar el hueco.

Tercera: ofrecer lo que de verdad tienes.

“Mira, no soy yo quien lo arregla, pero conozco a quien sí. ¿Quieres que le pregunte?”

Fíjate en las tres partes. Dices lo que no eres, dices lo que tienes, y pides permiso. Las tres importan.

Por qué “no soy yo quien lo arregla” es la parte que más suma

Va contra el instinto. Parece que estás rebajando tu valor, y hace justo lo contrario, por dos razones.

La primera es que te quita el peso de encima. En cuanto dices que no eres tú quien lo resuelve, dejas de estar respondiendo de un resultado que no controlas. Puedes ayudar sin haber prometido nada.

La segunda es que te hace creíble. Quien dice “yo te lo soluciono” sobre un tema que no domina levanta una sospecha inmediata. Quien dice “yo no, pero sé quién” está diciendo dos cosas ciertas a la vez, y las dos se notan.

Pedir permiso no es un detalle

“¿Quieres que le pregunte?” parece un formulismo. No lo es.

Sin ese permiso, poner en contacto a dos personas es meterlas en una conversación que ninguna pidió. La que tiene el problema se siente expuesta, la otra recibe un contacto frío, y tú te quedas en medio de algo que empezó mal.

Con el permiso, todo cambia de sitio: la persona ya sabe que va a recibir un mensaje, sabe de qué va, y espera la llamada en vez de sorprenderse con ella.

Y si te dicen que no, se acabó. No insistas. Un “gracias, prefiero mirarlo yo” es una respuesta completa.

Los límites, que también son parte del oficio

Tres cosas que no debes hacer aunque tengas toda la buena intención:

  • No opines de lo que no sabes. No digas cuánto le tienen que pagar, si su caso tiene arreglo o cuánto tardará. Estarías dando por bueno algo que no puedes sostener, y con temas de seguros, deudas o salud eso hace daño de verdad.
  • No cuentes a un tercero lo que te contaron a ti. Lo que te dijeron es de quien te lo dijo. Por eso se pide permiso antes de mover nada.
  • No prometas plazos. “Te llaman mañana” no depende de ti. “Le paso tu contacto hoy” sí depende de ti, y es lo que puedes decir.

El resumen

No hace falta saber de coches, de hipotecas ni de contratar gente. Hace falta contestar el mismo día, preguntar si ya tiene a alguien, y ofrecer lo único que de verdad tienes, que es a quién conoces.

El mensaje de esta semana ya lo has leído. Todavía estás a tiempo de contestarlo.

Ver en el blogView on the blog

Cómo pedir un referido sin que parezca que estás pidiendo un favorHow to ask for a referral without sounding like you are asking for a favor

Hay un momento incómodo que casi todo el mundo conoce. Estás con alguien que te aprecia, sabes que conoce a gente, y quieres decirle que te recomiende. Y no lo dices. O lo dices tan de lado que la otra persona ni se entera de que le has pedido algo.

No es timidez. Es que la frase que tenías preparada era mala.

La pregunta que no funciona

“Si conoces a alguien que necesite esto, me avisas.”

Parece razonable. Es amable, no presiona, deja la puerta abierta. Y no funciona casi nunca, por un motivo muy concreto: le estás pidiendo a la otra persona que haga el trabajo difícil.

Fíjate en lo que acabas de encargarle. Tiene que repasar mentalmente a todos sus conocidos, decidir cuál encaja con una descripción vaga, calcular si le va a molestar que le escriban, y acordarse de ti dentro de tres semanas cuando el tema salga. Son cuatro tareas. Se las has puesto encima con una sonrisa.

Nadie te va a decir que no. Simplemente no va a pasar nada.

La pregunta que sí funciona

“¿Conoces a alguien que esté vendiendo una casa este año?”

Mira la diferencia. No has pedido menos, has pedido más concreto. Y por eso es más fácil de contestar: la otra persona no tiene que repasar su vida entera, solo tiene que buscar en un cajón muy pequeño. O hay alguien ahí, o no lo hay, y lo sabe en dos segundos.

Tres cosas que hacen que una petición sea contestable:

  • Un filtro que se pueda aplicar de memoria. “Alguien que esté vendiendo una casa” se comprueba solo. “Alguien interesado en soluciones inmobiliarias” hay que descifrarlo primero.
  • Un plazo. “Este año”, “estos meses”. Sin plazo, el cajón es infinito y volvemos al problema de antes.
  • Una sola cosa. Si preguntas por tres perfiles a la vez, la otra persona no contesta ninguno. Elige el que más te interese hoy y guarda los otros dos para otra conversación.

Lo que estás pidiendo de verdad

Aquí está el cambio de fondo, y es más mental que verbal.

Cuando pides “que me recomienden”, estás pidiendo que alguien ponga su prestigio detrás de ti delante de un tercero. Eso es mucho, y por eso te da apuro pedirlo: tu instinto sabe que estás pidiendo algo grande.

Cuando preguntas “¿conoces a alguien que…?”, no estás pidiendo prestigio, estás pidiendo información. Y la información es barata de dar. La otra persona puede contestarte que sí, decirte un nombre, y todavía no ha prometido nada.

La recomendación viene después, y viene sola, cuando ya hay un nombre encima de la mesa y la conversación es sobre una persona concreta y no sobre un favor abstracto.

Qué hacer cuando te dan un nombre

Este es el punto donde se pierde la mitad de lo conseguido. Te dan un nombre, tú dices “genial, gracias”, y ahí muere.

Pregunta dos cosas más, en el momento:

  1. “¿Cómo crees que es mejor que le escriba?” No es cortesía. La respuesta te dice si esa persona contesta mensajes, si prefiere una llamada, o si está hasta arriba y hay que esperar a la semana que viene.
  2. “¿Te importa si le digo que hablamos tú y yo?” Esta es la que convierte un nombre en un referido de verdad. Con un sí, dejas de ser un desconocido que escribe de la nada.

Si la respuesta a la segunda es un titubeo, acéptalo y no insistas. Un “prefiero que no me menciones” es información valiosa: te está diciendo que esa relación no da para tanto, y es mejor saberlo ahora que quemarla.

Lo que no hay que hacer

No lo conviertas en una campaña. Mandar el mismo mensaje a cuarenta contactos el mismo día no es pedir referidos, es hacer spam con la agenda del teléfono. Se nota, y lo que se rompe no se arregla.

No pidas dos veces por lo mismo. Si preguntaste y no salió nada, la respuesta fue no. Volver a la carga a los quince días no cambia la agenda de nadie, solo cambia lo que piensan de ti.

No prometas lo que no controlas. Si vas a poner en contacto a alguien con un tercero, no le digas cómo va a acabar. Tú respondes de la presentación, no del resultado.

Por dónde empezar hoy

Coge una sola persona. Alguien con quien ya hablas con normalidad, sin que haga falta inventar una excusa para escribir.

Escribe la pregunta antes de mandarla, con su filtro y su plazo, y léela en voz alta. Si al leerla en alto te suena rara, es que está mal. Reescríbela hasta que suene a algo que dirías de verdad.

Y mándala. Una. Hoy.

La habilidad de pedir no se aprende leyendo sobre ella, se aprende gastando alguna petición mal hecha. La diferencia es que ahora sabes cuál era el error.

Ver en el blogView on the blog

El plan de 90 días,The 90-day plan, de un vistazo.at a glance.

Cuatro fases y un trabajo que cabe en una frase: un mensaje, a una persona, con su nombre.Four phases and work that fits in one sentence: one message, to one person, by name.

Al díaA day

2 horas2 hours

Ni más, ni menos. La constancia vence a la intensidad.No more, no less. Consistency beats intensity.

Lo que no cambiaWhat doesn't change

  • Si no está en el CRM, no existió.If it isn't in the CRM, it didn't happen.
  • Tú conectas; el equipo certificado resuelve.You connect people; the certified team handles it.
  • Con una llamada de equipo cada semana y el CRM ya configurado.With a team call every week and your CRM already set up.

Tu día, en tres bloquesYour day, in three blocks

  • 60 min60 min

    ProspecciónProspecting

    Gente nueva y referidos, por mensajeNew people and referrals, by message

  • 45 min45 min

    SeguimientoFollow-up

    Conversaciones abiertas y contactos fríosOpen conversations and cold contacts

  • 15 min15 min

    Cierre en CRMClosing in the CRM

    Tareas, contactos y notas del díaTasks, contacts and the day's notes

Al final el reparto es 35 · 70 · 15: menos gente nueva y más seguimiento, porque ya hay algo que cuidar.By the end it's 35 · 70 · 15: fewer new people, more follow-up, because by then there's something to look after.

Las cuatro fasesThe four phases

  1. Días 1–20Days 1–20

    FundaciónFoundation

    Construyes tu base y pides tu primer referido, sin vender nada.You build your base and ask for your first referral, without selling anything.

  2. Días 21–45Days 21–45

    SistematizaciónSystematizing

    Cada contacto con su etapa, su etiqueta y su próximo paso.Every contact with its stage, its tag and its next step.

  3. Días 46–70Days 46–70

    Red y base vivaNetwork and living base

    Alianzas locales y reactivación de todo lo que sembraste.Local alliances, and reactivating everything you sowed.

  4. Días 71–90Days 71–90

    ConsolidaciónConsolidation

    La rutina se sostiene sola. Cierras y decides qué sigue.The routine holds on its own. You close up and decide what's next.

Tres días que no son de trámiteThree days that aren't a formality

  1. Día 45Day 45

    Corte con tu líder: sigues, ajustas o pausas.Checkpoint with your leader: carry on, adjust or pause.

  2. Día 78Day 78

    Dejas de recibir tareas y escribes las tuyas.You stop being handed tasks and write your own.

  3. Día 90Day 90

    Con tus números delante, eliges qué sigue.With your numbers in front of you, you choose what's next.

¿Necesito experiencia previa?Do I need previous experience?

No. El programa empieza desde cero y te guía paso a paso para construir conversaciones reales sin técnicas de venta invasivas.

No. The program starts from zero and guides you step by step to build real conversations, without pushy sales techniques.

¿Cuánto tiempo requiere al día?How much time does it take each day?

Dos horas. Al principio se reparten en sesenta minutos de prospección, cuarenta y cinco de seguimiento y quince para cerrar el día en el CRM. Hacia el final el reparto cambia: menos gente nueva y más seguimiento, porque ya hay algo que cuidar. La constancia vence a la intensidad: dos horas todos los días construyen más que ocho un sábado.

Two hours. At the start they split into sixty minutes of prospecting, forty-five of follow-up and fifteen to close the day in the CRM. Towards the end the split changes: fewer new people and more follow-up, because by then there is something to look after. Consistency beats intensity: two hours every day build more than eight on a Saturday.

¿Hay inversión inicial?Is there an upfront investment?

No. Entras sin inversión inicial. Lo que pones es tiempo, dos horas al día durante noventa días, y la decisión de hacerlo con método. El plan, el CRM y el acompañamiento del equipo van con el programa.

No. There is no upfront investment. What you put in is time, two hours a day for ninety days, and the decision to do it with method. The plan, the CRM and the team's support come with the program.

¿Qué ocurre después del Día 90?What happens after Day 90?

El Día 90 no es un final. Desde el Día 78 ya escribes tus propias tareas, y el Día 90 miras tus números y decides qué sigue. Lo que construiste se queda contigo: tu base de contactos organizada, tu sistema de seguimiento y tus fuentes de referidos. Y la comunidad sigue ahí, con la llamada de equipo cada semana.

Day 90 is not an ending. From Day 78 you are already writing your own tasks, and on Day 90 you look at your numbers and decide what comes next. What you built stays with you: your organized contact base, your follow-up system and your referral sources. And the community is still there, with the team call every week.

¿Qué hago exactamente cada día?What exactly do I do each day?

Cada día tiene su misión escrita, no hay que inventar nada. Se reparte en tres bloques: prospección, que es escribir a gente nueva y pedir referidos por mensaje; seguimiento, que es retomar las conversaciones abiertas y los contactos que se enfriaron; y el cierre del día en el CRM, donde quedan las tareas, los contactos y las notas. Si no está en el CRM, no existió.

Every day comes with its mission written down, so there is nothing to invent. It splits into three blocks: prospecting, which means messaging new people and asking for referrals; follow-up, which means picking up open conversations and contacts that went cold; and closing the day in the CRM, where the tasks, contacts and notes live. If it is not in the CRM, it did not happen.

¿Tengo que saber del producto de cada empresa?Do I need to know each company's product inside out?

No. Tu parte es conectar: presentar a alguien que confía en ti con una empresa que lleva años haciendo bien su trabajo. Lo técnico lo resuelve el equipo certificado de cada empresa. Tú no diagnosticas, no prometes resultados ni cierras nada que no te toque: tú conectas y el equipo certificado resuelve.

No. Your part is to connect: introducing someone who trusts you to a company that has been doing its job well for years. The technical side is handled by each company's certified team. You do not diagnose, promise results or close anything that is not yours to close: you connect, and the certified team takes it from there.

Portrait of Pedro Lira, founder of Entrepreneur180

¿Y si tu duda no está aquí?And if your question isn't here?

Te contesto yo, no un chatbot ni un formulario. Llámame y lo resolvemos en cinco minutos.I answer, not a chatbot or a form. Call me and we sort it out in five minutes.

contact@emprende180.com

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A woman smiling on the phone at a café terrace A couple chatting over a cup of coffee on their sofa at home Two friends in a lively conversation at a coffee shop